La poda de la vid

Descubre por qué la poda de la vid es tan necesario para un mejor rendimiento del producto final, y cómo se debe realizar de forma adecuada.

Con la poda de la vid, el viticultor elimina gran parte de la planta, limitando así el crecimiento de ésta, y concentrando toda la energía de la vid para la producción de un fruto de mejor calidad. En viticultura, esta práctica es muy importante, y debe hacerse en el momento adecuado y con la técnica más precisa para no dañar la planta, pero sí mejorar la producción de uva, y por consiguiente, la calidad del vino que se obtiene de ellas.

La poda de la vid; cómo y por qué se hace

El momento perfecto para hacer la poda de la vid es durante los meses más frío del año, en concreto, en enero, febrero, y hasta principios de marzo, cuando la planta se encuentra en reposo vegetativo, con el crecimiento disminuido al mínimo, para que el daño producido sea el menor posible.

El ciclo de crecimiento de la vid se produce con la llegada de la primavera, las primeras lluvias y el calor, por lo que la poda ha tenido que ser realizada antes de este momento. Eliminando ciertas partes de la planta, ésta se sentirá "atacada", recurriendo en mayor medida a un plan de superviviencia natural que suelen tener la mayoría de las plantas: la producción de frutos y semillas para la proliferación de la especia en otros lugares.

De esta manera, con la poda de la vid conseguimos que la planta se centre en la producción de más cantidad de frutos, con una mejor calidad, mayor cantidad de concentrados nutritivos, y en definitiva, una uva más dulce, con más sabor y aroma, perfecta para produccir un vino de calidad.

La poda además alarga la vida de la vid, ya que al disminuir la superficie de la planta, ésta necesita menos nutrientes, y puede crecer mejor en las tierras en las que se suele dar este tipo de cultivos.

En la poda de invierno, se eliminan los sarmientos (o ramitas) de la temporada anterior, para que así la planta pueda dar nuevas ramas y mejores frutos. No debe hacerse cuando las temperaturas son demasiado bajas, ya que el frío hace que la madera sea más débil y se quiebre con mayor facilidad, la cicatrización sea más lenta, y la planta corra el riesgo de contraer alguna enfermedad.

La poda de la vida debe ser ralizada por alguien especializado, que conozca por qué sitio cortar exactamente para que la planta sufra el menor daño, y la producción siempre mejore. Todo un arte y tradición, y uno de los pasos más importantes para producir un buen vino.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *