Vinos malos y errores que los ocasionan

Descubre cuáles son los errores más frecuentes en la elaboración que causan la producción de vinos malos a partir de una uva excelente.

Una excelente calidad de la uva, no siempre quiere decir que el vino obtenido tenga cualidades similares. Los vinos malos pueden darse en cualquier situación, siempre que durante el proceso de elaboración y envejecimiento se lleve a cabo un paso de forma errónea, obteniéndose un producto de baja calidad o que no cuente con las condiciones idóneas para ser consumido.

Vinos malos, ¿cuáles son los errores más frecuentes en las bodegas?

Una vez que la uva es recogida y el producto llega al interior de la bodega para comenzar con su procesado y la elaboración del vino, el papel del enólogo es crucial para condicionar que el producto final sea de una calidad buena, es decir, que las buenas propiedades de la uva se reflejen en el vino que se obtiene.

El enólogo debe controlar tres parámetros en todo el proceso de elaboración del vino para evitar que se obtengan vinos malos:

– antocianos

– taninos

-aire

Los mayores errores que suelen provocar la obtención de vinos malos tienen que ver con estos 3 parámetros, y pueden ser los siguientes:

– Uva de excelente calidad, pero rica en taninos y antocianos que se ha macerado menos de 10 días

– Uva de calidad con gran cantidad de taninos y antocianos que se macera el tiempo adecuado (unos 20 días), pero en condiciones limitadas de aire

– Uva de calidad, rica en taninos y antocianos que se macera el tiempo suficiente, en condiciones de oxigenación correcta, pero a la que se añaden sulfuros en exceso, lo cual provoca un secuestro del oxígeno que no queda disponible para las bacterias y levaduras

– Uva de calidad, rica en taninos y antocianos que se macera en excelente condiciones, el tiempo necesario, con bajo nivel de sulfuros, pero que se clarifica en exceso durante la crianza (más de 3 veces), lo que ocasiona una retirada de los taninos y un desequilibrio en el producto final

– Uva de calidad rica en taninos y antocianos, macerada el tiempo suficiente, con adecuadas condiciones de oxígeno, nivel adecuado de sulfuros, con una sóla clarificación pero que se filtra en exceso, lo que provoca un aumento de tamaño de las moléculas de color, ocasionando que éstas se queden en el filtro durante el proceso de filtrado, y dando vinos malos con características organolépticas poco adecuadas.

Como puedes apreciar, el proceso de elaboración del vino es muy delicado, y siempre debe hacerse cada paso con sumo cuidado para evitar que se produzcan vinos malos con características finales no deseadas.

La labor del enólogo dentro de la bodega contiene mucha responsabilidad, pero siempre gracias a su control se logran los mejores productos finales, ya que no siempre se consiguen vinos de baja calidad, sino todo lo contrario. Las bodegas de nuestro país son tan excelentes, que obtener vinos malos es menos frecuente de lo que cabría esperar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *